Artesanos

La persistencia de una artesana

Marisol Ataucusi

En Huamanga existen datos de mujeres artesanas desde el siglo XIX en el campo de la imaginería que era practicado casi en su totalidad por hombres. Uno de los casos emblemáticos es de Manuela Momediano, abuela de Joaquín López Antay, quien tenía a cargo un taller en una calle de Ayacucho donde elaboraba baúles, cruces, máscaras y las cajas de San Marcos cuando todavía mantenía la temática totalmente religiosa; esta calle se denominó Calle de los Bauleros en aquel tiempo y hoy se le conoce como el jirón Dos de Mayo en la ciudad de Ayacucho. Manuela asume este taller antes del año 1900, después del fallecimiento de su esposo Esteban Antay, es ella quien le enseñó todos los secretos de la elaboración de las cajas de San Marcos a un adolescente Joaquín que años más tarde reconocería el papel tan importante de su abuela en su formación como artista popular. En la segunda mitad del siglo XX crece la cantidad de mujeres artesanas en la conformación de empresas familiares o dedicadas a actividades muy específicas como sucedió en la cerería donde el papel de la elaboración de las velas -generalmente- era asumido por una mujer y hoy la actividad de una mujer es considerado fundamental en algunas líneas artesanales. El camino nunca es sencillo y eso lo aprendió muy bien Marisol Ataucusi Quispe, una artesana que se dedica a la elaboración de personajes y elementos clásicos para los retablos que elabora para el taller del maestro Silvestre Ataucusi.

“Yo vendía mis trabajos el 2006, pero ahora me doy cuenta que eran de muy baja calidad”. Durante su proceso de aprendizaje a temprana edad que lo hizo de la mano de don Silvestre a quien considera como un gran referente y maestro pudo conocer las dificultades de esta actividad y fue esa la motivación que le permitió seguir adelante cuando formó su familia y tuvo una gran responsabilidad para que sus hijos vieran en ella un ejemplo a seguir como también en su momento ella lo asume de su propia madre. Marisol recuerda que hubo una época de mucha dificultad económica en su familia y es en ese momento que toma una decisión porque sus habilidades como artesana eran suficientes como para dedicarse a esta actividad: “¿Si yo sé hacer artesanía por qué voy a trabajar en otra cosa?” Marisol elabora piezas en altorrelieve para los retablos que son una característica esencial del taller de la Casa del Retablo, esto le ha permitido mantener sus ingresos económicos y también le ha dado la posibilidad de involucrar a su familia en esta actividad y de esta manera mejorar su flujo de producción y la calidad de cada pieza.

Si hay un episodio que ha marcado un antes y después en la vida de la familia Ataucusi Quispe es el fallecimiento de su madre: Isabel Quispe Flores. Marisol recuerda con nostalgia algunos pasajes de su juventud y las cosas que aprendió de doña Isabel como aquel día en que le dijo “Nunca dependas de tu esposo, tú tienes que trabajar, trabajen ambos para que cada uno tengan sus propios ingresos” o cuando le dijo que una persona no debe sentirse mal porque alguien no le contesta el saludo porque el saludo no es para esa persona sino para Dios y ese debe ser el motivo para que nos sintamos bien con nosotros mismos por hacer las cosas bien sin esperar algo a cambio.

Marisol solo estuvo presente en una actividad para la venta de artesanía que fue organizado por la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Ayacucho (Dircetur), no ha participado en otra feria local o regional de artesanía.

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